Las semanas han pasado en un “abrir y cerrar de ojos” y  ya estamos a la mitad de nuestro proyecto, en el cual muchos somos los favorecidos: las mujeres, los organismos involucrados y nosotros también, sin duda.

En mi caso particular, esta enriquecedora experiencia me ha dado una base mucho más sólida para afirmar que el gran desafío que Perú  aún afronta es el tema de la educación. Al sumergirnos en la realidad de los barrios más marginados de la capital pudimos corroborar, tal y como los índices socio- económicos indican, que el Perú es uno de los países con niveles de educación más bajos en Latinoamérica y el Mundo.

Es por ello que nuestra labor es de suma importancia para el Perú y para  aquellas mujeres que luchan por mejorar su calidad de vida. Estas mujeres, en su mayoría, no poseen estudios de secundaria ni mucho menos han tenido acceso a educación en gestión empresarial, sin embargo se las han agenciado para poder llevar adelante pequeños negocios, que son fuente de su sustento económico.

 Fue así que, con el propósito de mejorar las bases en manejo de negocios para estas mujeres, un grupo de T-birds  viajamos desde Arizona- EEUU hasta Lima- Perú, transportando los conocimientos que adquirimos en el MBA y brindando “herramientas” útiles a una comunidad deseosa por recibir asesoramiento en temas de educación empresarial.

Durante el transcurso de estos meses estaremos entrenando un total de 120 mujeres, dándoles asesoría personalizada en sus centros de trabajo, resolviendo sus dudas, motivándolas a seguir superándose y haciendo un análisis detallado de cada uno de sus negocios.

Gracias a Proyecto Salta hemos aprendido sobre las necesidades de las mujeres limeñas y nos sentimos privilegiados de poder participar en un programa que nos permite  conocer “a priori” la realidad de la población Peruana.